Contestación al artículo publicado en La Opinión del día 18 de
enero de 2012 por el Foro Taurino de Zamora.
Defensa Animal Zamora aplaude la
noticia relativa a que el Parlamento Gallego insta a la Xunta de Galicia a prohibir,
mediante ley, el acceso de menores de 12 años a los espectáculos taurinos, por
el avance en los valores éticos que supone en la sociedad, aunque reclama una
prohibición más acorde con el sistema español, de manera que la ley amplíe su
aplicación a todos los menores de edad.
Primero: la información que las
asociaciones defensoras de los derechos de los animales como individuos capaces
de sentir ofrecen, no son ataques contra las expresiones culturales de la
nación española. Los taurómacos manipulan a la opinión pública cuando tratan de
identificar a las personas que están en contra de las corridas de toros como
gente que emprende campañas sistemáticas y planificadas para vaciar de
contenido elementos que forman parte de nuestra cultura e historia desde
nuestro origen como pueblo. La tauromaquia, en su origen, se instaló en toda
Europa, pero gracias a la
Ilustración, que dejó su semilla en todos los países menos en
España, fue erradicada.
Segundo: recuerden que la fiesta
no es para todos. Y que no es nacional, por mucho empeño que se ponga. Está muy
arraigada, así que saquemos este quiste cuanto antes. Pero con información.
Desde DAZ nunca hemos vejado a nadie, por lo que, el foro taurino de Zamora, al
suscribir esas palabras, nos insulta, nos falta al respeto y miente. Estamos en
contra de cualquier tipo de violencia, y ello incluye a las personas que
asisten a las corridas de toros.
Tercero: la tauromaquia no tiene
categoría superior a la de cualquier bien de interés cultural, y el hecho de
que su asentamiento sea anterior al nacimiento de España, no es criterio suficiente.
Ridícula sí que es la deducción.
Cuarto: esta democracia que tanto
cacarean es el mecanismo que los padres están utilizando, a través de sus
representantes en el Parlamento Gallego, para que sus hijos no puedan entrar en
las plazas de toros aunque estos quisieran. Igual que se prohíbe el alcohol a
los menores y no decimos que dejemos que sean los padres de cada niño los que
decidan si pueden beber o no.
Quinto: el equilibrio moral de un
individuo se pone en duda en cuanto acepta como prejuicio una tradición, sin
someterla al juicio de la razón, que atenta contra la integridad física y psicológica
de alguien con capacidad de sentir: un mamífero. Una corrida de toros aporta un
número extraordinario de valores, sí, valores de una ética a erradicar y de una
estética anacrónica, chulesca, abusadora, machista y cruel, que la viste de
respeto hacia una identidad del toro inventada desde el más vergonzoso
antropocentrismo moral, que la disfraza de competición y de democracia, una
democracia que no tiene en cuenta a las víctimas.
Sexto: a los estados les
corresponde establecer normas de protección para los niños, y que prevalecerán
sobre el derecho que los padres tienen para transmitir la cultura entre la que
viven si así lo demanda la mayoría. Actualmente, la mayoría quiere que las
corridas de toros sigan existiendo, pero si mañana el Parlamento Gallego decide
que los niños menores de 12 años no pueden asistir a una corrida de toros,
habrá sido una elección del pueblo a través, repito, de los cauces democráticos
establecidos y que representarán a la mayoría. ¿O solo hay democracia cuando
los resultados les favorecen?
Esta es la razón gracias a la
cual, la cultura del siglo veintiuno no es la misma que la del siglo doce ni
será la misma en el siglo veintidós.
Por todo lo anteriormente
expuesto:
Aplaudimos que el gobierno
español respete todas las iniciativas y actuaciones que de manera pacífica,
popular y a través de los cauces democráticos se lleven a cabo, como es la
instancia del Parlamento de Galicia, para que las nuevas generaciones sigan
avanzando en la búsqueda de la nobleza, ampliando cada vez más el círculo ético
hacia todos los seres capaces de sentir dolor, aunque ello suponga derribar
prejuicios como el patrioterismo o la defensa irracional de identidades
formadas al servicio de minorías.
Instamos a los aficionados a la
tauromaquia a que reflexionen y atiendan a las informaciones que respaldan el
hecho de que estemos en contra de cualquier expresión que suponga el maltrato a
un animal.
El actual gobierno de TODOS los
españoles puede y debe permitir un análisis del mundo de la tauromaquia, y
desde esta provincia, incipientemente defensora de los derechos de todos los
que sufren, nos vamos a encargar.