jueves, 19 de diciembre de 2019

NOTA DE PRENSA (16/12/19): Cuatro años de inhabilitación y nueve meses de prisión por partirle el cráneo a su perra y arrastrarla atada a la bola de su coche estando aún con vida.

AVISO: *LAS IMÁGENES PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD*
El lunes, 16 de diciembre de 2019, un hombre ha sido condenado por un delito de maltrato animal en Zamora. Nueve meses de prisión y cuatro años de inhabilitación para la tenencia de animales ha sido la condena que acordó con la Fiscalía tras admitir haber causado la muerte de su propia perra.
El proceso se inició en agosto de 2017 tras la denuncia interpuesta por Defensa Animal
Zamora. La tarde del 29 de agosto de 2017, en torno a las 15:30 horas, dos voluntarias de DAZ acudían a un aviso en un pueblo de Zamora y se encontraron que un coche que circulaba delante arrastraba un perro. Alcanzaron al vehículo justo cuando el conductor había parado, se había bajado y desataba al perro de la bola y lo lanzaba a la cuneta de varios metros de profundidad.
Las dos voluntarias corrieron hacia la cuneta y abajo estaba una mastina, respirando y con la cara destrozada. El hombre permanecía allí, parado como no comprendiendo qué estaba pasando, por qué dos mujeres trataban de salvar a la perra que él acababa de tirar.
Inmediatamente, nuestras compañeras dieron aviso a la Guardia Civil de Zamora y lograron, con alguna dificultad, subir a la perra desde el fondo de la cuneta y meterla en su coche, de modo que la trasladaron a urgencias veterinarias sin que hubiera llegado aún la patrulla y mientras preguntaban al hombre por qué, por qué...
Ya en la clínica veterinaria, por desgracia, fue imposible salvar la vida de la perrita, ya que le habían partido el cráneo antes de atarla a la bola del vehículo y, a pesar de estar respirando, no podía salir adelante. Fue entonces cuando, a todos, nos invadió la rabia, la impotencia, el dolor -muy profundo-,la incomprensión.
Aquella tarde, además de la Guardia Civil, muchos miembros de DAZ fuimos a la clínica
veterinaria para unirnos al dolor de la perra y al de nuestras compañeras.
Más de dos años después, hemos revivido todo lo que nos revolvió aquella tarde, lo que
hasta muchos días después nos mantuvo sin apenas dormir, ya que sólo podíamos ver en
nuestras retinas la imagen de esta pobre víctima del que, desde hoy es, oficialmente, un
maltratador.
La condena, una vez más, nos ha resultado escasa. Por desgracia, los avances son lentos y aún así debemos mirar adelante y pensar que hace unos años este individuo ni siquiera habría sido juzgado y, mucho menos, condenado.
Una vez más, desde DAZ, pedimos a los ciudadanos que denuncien los casos de maltrato
animal, que no respaldemos al maltratador, que apoyemos a la víctima y que, entre todos, logremos avanzar con mayor agilidad en unas condenas más duras para los que se creen en la potestad de ejercer su crueldad y matar a su antojo y una legislación que se adapte a los tiempos actuales, unos tiempos en los que la mayoría de los ciudadanos no admitimos el maltrato hacia ningún individuo.
*DENUNCIA EL MALTRATO ANIMAL: YO DENUNCIO




NOTA DE PRENSA (04/11/19) - Año y medio de inhabilitación y seis meses de prisión por matar a dos perros

Desde Defensa Animal Zamora (DAZ) os informamos sobre la condena por maltrato animal lograda en Zamora el 31 de octubre de 2019.
Os agradecemos la difusión que podáis hacer de esta noticia que ayudará a que otras personas denuncien y se alcancen cada vez más y más duras condenas frente al delito de maltrato animal.
"El pasado jueves, día 31 de octubre de 2019, un hombre fue condenado por maltrato animal en Zamora. Seis meses de prisión y un año y medio de inhabilitación para la tenencia de animales ha sido la condena que acordó con la Fiscalía tras admitir haber matado a dos perros.
El proceso se inició hace algo más de un año, tras la denuncia interpuesta por Defensa Animal Zamora en octubre de 2018.
Tras recibir las pruebas que hacían indicar que el hombre había acabado con la vida de un perro y, posiblemente, de dos, DAZ acudió a la Fiscalía de Medio Ambiente de Zamora que dio comienzo a la investigación que ha concluido con la condena referida.
Tras la admisión de los delitos por parte del denunciado, la familia de uno de los perros muertos se derrumbó, algo lógico porque, a pesar de las pruebas, siempre existe la esperanza de que no sea real hasta que escuchas que lo es. La esperanza de encontrar a tu perro con vida, la de estar equivocado y que no hayan matado a tu perro, está ahí hasta que escuchas lo contrario de boca del ahora condenado.
Ninguna condena es suficiente, ninguna devolverá la vida a esos dos perros, ni mitigará el dolor de sus familias.
Ahora toca controlar la inhabilitación para la tenencia de animales a una persona que los tiene, y esto nos consta a todos: al Juzgado y a nosotros.
En cualquier caso, es imprescindible denunciar y lograr condenas que sean cada vez más duras para estas personas que se creen en la potestad de acabar con la vida de alguien y pretenden que no haya consecuencias".

**DENUNCIA EL MALTRATO ANIMAL: YO DENUNCIO

domingo, 7 de julio de 2019

PUBLICACIÓN DE LA SENTENCIA 00137/2018 Y DEL AUTO 0000012/2018 DEL JUZGADO DE LO PENAL N. 1 DE ZAMORA


Conforme a lo establecido en la Providencia Ejecutoria 0000246/2019 del Juzgado de lo Penal N. 1 de Zamora, publicamos la Sentencia 00137/2018 y el Auto 0000012/2018 de dicho Juzgado, en imágenes adjuntas a esta publicación.
















miércoles, 18 de noviembre de 2015

Albergues que rechazan a personas sin techo acompañadas por sus animales

Es importante que los municipios pongan en marcha medidas para que este invierno no sea una vez más un drama para los sin techo, también para los que conviven con animales que son su única familia
Nadia era repostera en su país y llegó con dos mochilas (una para sus cosas y otra para las de Cookie), una bufanda roja para ella y un viejo jersey también rojo adaptado a las cuatro patas de su compañera, 20 euros en el bolsillo, pan, queso, plátanos y mucho frío. El albergue no dejó entrar a Cookie y Nadia prefirió dormir con ella en un cajero
Las administraciones tienen que entender que obligar a estas personas a separarse de sus animales les cierra la puerta a su recuperación, y dejar atrás decisiones no solo inhumanas sino también ineficaces
Un hombre sin hogar que comparte su vida en la calle con un perro. Foto: Dan Lee para Petsofthehomeless
Un hombre sin hogar que comparte su vida en la calle con un perro. Foto: Dan Lee para Petsofthehomeless

Imagina que estás en mitad del crudo invierno. Que el frío azota la ciudad, que tiritas en la calle mientras buscas un lugar donde refugiarte. Imagina que por fin llegas hasta un centro de asistencia donde puedes tomar un café, dejar tus enseres y entrar en calor. Imagina que es de noche y que dentro del albergue una cena caliente y una cama te esperan. Imagina también, porque es lo que sucede en la mayoría de las ciudades, que no dejan entrar a tu compañero de viaje. Imagina la tristeza que produce estar al lado de un lugar caliente y no poder entrar, no querer entrar si no es con tu perro, con tu gata. Imagina ahora cómo es la vida para aquellas personas sin techo, con o sin animales, pero especialmente cuando tienen perros y gatos a los que aman y cuidan como lo haces tú, pero sin una casa donde vivir.
Hay muchas historias detrás de cada una de estas personas. A veces es una situación temporal la que les lleva a estar en la calle, otras veces es un problema más grave que se alarga demasiado tiempo. Cada caso es distinto, no se puede generalizar. Lo que sí se puede es intentar entender y dar soluciones al drama que cada invierno viven humanos y animales sin techo en nuestras ciudades.
Nadia es rumana, llegó a Zaragoza desde Madrid en uno de los días más heladores del pasado mes de febrero. Le acompañaba Cookie, una perra de pelo blanco y ojos claros, como Nadia. Iban a pasar dos noches en la ciudad antes de ir a Barcelona, donde una prima la acogía en su casa y donde tenía posibilidad de trabajar en una pastelería recién inaugurada. Nadia era repostera en su país. Dos mochilas, una para sus cosas y otra para las de Cookie. Una bufanda roja para ella y un viejo jersey también rojo adaptado a las cuatro patas de su compañera. Veinte euros en el bolsillo, pan, queso, plátanos y frío, mucho frío en los huesos. Pero el albergue les cerró la puerta y Nadia prefirió dormir junto a Cookie en un cajero que dejar a la perra sola en la calle.
Luismi lleva demasiados años sin techo. Antes vivía junto a su perro Cierzo en un piso pequeño y soleado. Su mala salud y la consiguiente pérdida de los pequeños trabajos que iba encadenando provocaron el desahucio. Enfermo y sin poder trabajar, Luismi se quedó en la calle, dando un vuelco a su vida. El desarraigo abrió las puertas y se tragó la vida de este hombre de poco más de cuarenta años. Desorientado, dejó de tomar con la regularidad necesaria su medicación, algo imprescindible para atender la leve discapacidad que sufre y por la que recibe una pequeña pensión no contributiva. Su carácter alegre desapareció, pero lo que más angustiaba a Luismi era que a Cierzo no le faltase de nada. Una asistente social se puso manos a la obra y consiguió que fuera aceptado en un programa de rehabilitación, pero, cuando supo que no podría entrar con su perro a la vivienda compartida con otras personas, se negó rotundamente. Cierzo era lo único que le hacía sentirse seguro. Algo recíproco, ya que también el animal sentía angustia al separarse de él. No habría rehabilitación posible sin su perro. Para él su pastor alemán era su compañero, no podían separarlos.
© Paco Catalán
© Paco Catalán

La administración no entendió entonces, y sigue sin entenderlo ahora, que al obligarle a a abandonar a lo único hacia lo que siente arraigo se estaba cerrando la puerta a su recuperación. Decisiones administrativas desprovistas de cualquier tipo de humanidad, realizadas con rigidez y sobre todo con escasa eficacia. Lo que entre otras cosas significa que los contribuyentes estamos pagando por un servicio que se realiza en muchos casos sin tener en cuenta que la sociedad está cambiando y con ella su relación con los animales. Conviene recordar lo que dice la organización  Pets of homeless (organización de voluntarios que provee alimentos para animales y atención veterinaria para las personas sin hogar en Estados Unidos y Canadá) después de estudiar la situación de cientos de personas: "Los animales de los sin techo son un enlace a la realidad, por eso y por el vínculo y amor que se establece son capaces de sacrificarse para proteger a su animal". Obligar a los sin techo a desprenderse de sus animales puede empeorar aún más su vida. Sin embargo, adaptar los centros para que puedan acceder con ellos ayuda en su recuperación, en su rehabilitación o simplemente les facilita el tránsito de una ciudad a otra evitando empeorar más aún la situación.
Así es en el caso de Luismi y Cierzo, que hace tiempo que se enfrentan juntos a un mundo hostil. Ambos son familia, ambos son manada, como Nadia y Cookie y como tantos y tantos sin techo que se niegan a abandonar a sus animales cuando las cosas se complican en sus vidas, al contrario que otras personas que teniendo una vida mínimamente cómoda abandonan a sus perros y gatos al comienzo del verano o en cualquier otro momento.
Cualquier época del año es difícil para vivir en la calle, pero el invierno es demoledor. El invierno es un cuchillo de hielo que atraviesa la supervivencia, es tiritar de frío las veinticuatro horas del día, es acortar sus vidas cada año. Sobrevivir es a veces imposible, no solo por el invierno, también por la rigidez de una administración que actúa como un segundo invierno con sus férreas decisiones.
Pensando en casos como los de Luismi y Nadia, el 31 de enero de 2014 en el Ayuntamiento de Zaragoza se produjo una noticia esperanzadora: se autorizaba la entrada de transeúntes con sus animales al albergue de la ciudad, a iniciativa del entonces concejal de IU Raúl Ariza, en colaboración con  Vegan Hope y PACMA . Un buen trabajo que se vio recompensado con los votos a favor de todos los grupos, salvo la abstención del PP. Se daba un año para la adaptación del citado centro, donde habría que instalar unos cheniles en el amplio espacio existente. El protocolo implicaba que el Centro de Protección de Animales se ocupara de la revisión de los perros y gatos de los usuarios del albergue.
Pero a día de hoy Nadia y Cookie no podrían entrar en el albergue. Tampoco Luismi y Cierzo. Ni los gemelos de Mérida que pasan una mala temporada y que se niegan a dejar a su galgo en la calle mientras ellos duermen bajo techo. Casi dos años después de ser aprobada la medida, no ha habido adaptación alguna. Ni tampoco se ha dado información a las personas sin hogar que hasta allí han ido preguntando por la medida aprobada por el Ayuntamiento. No hay nadie registrado como solicitante, a pesar de los voluntarios que han acompañado a varios transeúntes a solicitar su derecho a entrar con sus perros. Probablemente la nula atención del anterior concejal socialista responsable de Acción Social y el poco interés por parte del citado albergue han hecho que la medida se quedara en nada, en el titular de un día.
Esta medida, sin embargo, convertiría a Zaragoza en puntera. Existen otras iniciativas, como  Ola de frío en el Ayuntamiento de Madrid, pero que separa a los humanos de sus animales en distintos edificios, lo que debería corregirse. Para pedirlo hay en marcha una recogida de firmas. Hay que recordar el maravilloso barco puesto en marcha en París, así como la extraordinaria campaña de Humanymal Personas sin hogar y mascotas 2014.
Sin duda, los nuevos ayuntamientos elegidos en las últimas elecciones municipales son una puerta abierta para aquellas personas, proyectos y colectivos que durante mucho tiempo han sido ignorados por la política municipal. Cada vez más ciudades han dicho no a los circos con animales, han rechazado el uso de burros o ponis en sus fiestas patronales, o han dicho no a la subvenciones a la tauromaquia. Por eso es importante que, tanto en Zaragoza como en Madrid, Barcelona, Cádiz, A Coruña y tantos otros municipios, se pongan en marcha medidas para que este invierno no sea un drama una vez más para los sin techo. Entre otras cosas, porque esas personas junto a los animales con los que conviven tienen derecho a un trato justo.
En Zaragoza solo hace falta poner en marcha lo aprobado hace dos años, darle un empujón y agradecer a todas las partes implicadas su colaboración. Tal vez alguien pensó que con un buen titular de prensa se acababa todo, que nadie iba a hacer seguimiento de lo aprobado, que a nadie le importa la calidad de vida de los sin techo, pero se equivoca. En El caballo de Nietzsche, junto a mucha otra gente, nos preguntamos: ¿cuándo se pondrá en marcha esta medida?
Y esta propuesta sirve para todas las ciudades de este país. Ciudades grandes, pequeñas, medianas, de norte a sur, de este a oeste. Ciudades que hay que adaptar para que aquellos que están en una situación más vulnerable, con el desarraigo en los talones, puedan pasar el invierno junto a sus animales resguardados, y no morir de frío bajo un puente, en el parque o en un cajero.
© Paco Catalán
© Paco Catalán



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martes, 17 de noviembre de 2015

Rock y Blues, llevatelos a casa



















BLUES & ROCK
Esta parejita sigue buscando un hogar, todos sus hermanos ya lo encontraron
Apenas tienen 4 meses y ya han sufrido el abandono
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