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sábado, 2 de mayo de 2015

Mataderos: Violencia invisible

Mataderos: La Violencia Invisible



La evolución desde los antiguos mataderos a cielo abierto a los frigoríficos modernos comenzó con el descubrimiento de los procesos de refrigeración con amoniaco. La posibilidad de almacenar y transportar grandes cantidade de carne dio la posibilidad de retirar esta actividad de la ciudad y sus proximidades; y acercarla a los lugares de producción.

La industrialización ha convertido estos lugares en auténticas fábricas de la muerte. Animales convertidos en mercancía de la que obtener el máximo beneficio económico. Una maquinaria que no se detiene, que gira sin fin, trayendo a este mundo animales con la sola intención de explotarlos y matarlos.



Cada año mueren en los mataderos españoles más de 800 millones de animales: cinco millones de vacas, toros y terneros, 560 millones de pollos, 37 millones de cerdos, 20 millones de corderos...Y todo esto está ocurriendo apocos kilómetros de nuestras casas, invisibilizado.

Mientras, la industria cárnica gastando inmensas cantidades de dinero en publicidad, vendiéndonos la imagen de la “Granja Feliz”. No solo nos bombardean con publicidad engañosa, sino que incluso ridiculizan a los animales a los que explotan, trivializando y alejándonos de la realidad de maltrato que viven. Como este anuncio de Campofrío se pueden encontrar miles, estamos expuestos diariamente a este bombardeo de la industria cárnica. Contrastando con esta publicidad, lo que sucede realmente en estos lugares es muy diferente. Para señalar esa realidad oculta, Igualdad Animal hizo este vídeo respuesta a Campofrío.




PRIMERA INVESTIGACIÓN DE IGUALDAD ANIMAL


En el año 2008 presentamos nuestra primera investigación en mataderos del estado español. Uno de nuestros investigadores se infiltró en varios mataderos del norte del país, siendo la primera vez que se hacía una investigación de estas características. La investigación apareció en varios medios de comunicación y todavía hoy se siguen utilizando estas imágenes en distintos países del mundo para denunciar el maltrato animal.

Algo que nos sucedía cuando enseñábamos imágenes de mataderos en nuestras protestas o hacíamos proyecciones con imágenes de mataderos de Estados Unidos, nos decían que eso no sucedía aquí. Fue una de las cosas que nos impulsó a realizar investigaciones, queríamos averiguar si eso era así. Este vídeo demuestra lo que descubrió nuestro investigador.

Desde entonces hemos venido realizando investigaciones en estos lugares y siempre nos hemos encontrado lo mismo. Y no nos debería extrañar, cuando para estas industrias los animales son simple mercancía de la que obtener el máximo beneficio económico.

NO ME GUSTA LO QUE HAGO

Por otro lado están las personas que trabajan en estos lugares. Una pieza má en este engranaje, en condiciones laborales pésimas, engullidas por esta maquinaria que todo lo devora. Nunca olvidaré las palabras de un matarife en una protesta que estábamos haciendo a las puertas de un mataderos. “No me gusta lo que hago, pero alguien lo tiene que hacer. Hacemos el trabajo sucio, el que nadie quiere hacer.

Noëlie Vialles habla del proceso que permite el funcionamiento de los mataderos industriales: “Los trabajadores afirman a menudo que cuando te acostumbras, lo haces como harías cualquier otra cosa‟. Ese vacío en el pensamiento y esa falta de identificación con la tarea que uno realiza, que en cualquier sitio se consideran características negativas del trabajo de la producción en cadena, constituyen aquí, por el contrario, un prerrequisito para acostumbrarte a ello‟.

El director mexicano Gabriel Serra Argüello hizo el documental La Parka que cuenta esta historia de los trabajadores. El documento sigue a Efrain, también conocido como la Parka, que trabaja en un rastro frigorífico desde hace más de 25 años.

CAMPOS DE BATALLA

Si existe un lugar donde se reproduce en su máxima expresión la dinámica del fuerte contra el débil, ese es el matadero. Solo hace falta ver la imagen de un matarife poniendo una pistola de proyectil cautivo encima de la cabeza de una vaca. No en vano los nazis visitaron los mataderos de Chicago para inspirase en sus métodos de matanza.

Decía Leo Tolstoi que mientras haya mataderos, existirán campos de batalla. No puedo estar más de acuerdo. La violencia es violencia, no importa la raza, el sexo, la clase social o la especie a la que pertenezca quien la sufre. La violencia que ocurre en estos lugares no es muy distinta de la que se manifiesta en otras formas de dominación y quienes queremos construir un mundo más justo tenemos una responsabilidad individual y colectiva que nos tendría que hacer preguntarnos al menos qué papel vamos a tomar ante este horror. Qué papel vamos a jugar en esta guerra que se está cometiendo diariamente contra aquellos que no pertenecen a nuestra especie.

*Resumen de la presentación que realicé el pasado 24 de enero en las jornadas del proyecto MEMORIADERO "Matadero: industrialización, muerte y vida cotidiana".

Fuente: Javier Moreno (Notas de Facebook)

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