TEAMING : : Unete a nosotr@s por 1 €uro al mes

Paypal


Colabora con DAZ / Haz tu donativo

lunes, 22 de junio de 2015

"Las cosquillas del caracol"


Nueva Zelanda se ha sumado recientemente a Francia en la lista de países cuya legislación reconoce a los animales no humanos como seres sentientes, capaces de experimentar dolor, placer, miedo o estrés.
Esa capacidad de sentir hace merecedores de respeto a todos los animales, al margen de su especie, de su tamaño, de su belleza o de su mayor o menor proximidad a los seres humanos.
Los caracoles suelen tratarse como plaga en los jardines y macetas, especialmente en esta época del año, por lo que los amantes de las plantas se proveen de artilugios variados para acabar con ellos, a veces de forma muy desagradable.
Los caracoles no son un tipo de plaga, ni de especie invasiva y he de confesar que tengo una gran simpatía por ellos. Van despacio, lo llevan todo consigo (sub parvo sed meo) y parecen adaptarse con facilidad a lo que tienen, tanto si tienen agua como si no, para lo que sellan la abertura de su concha con moco, que, cuando se seca, forma una sólida membrana llamada epifragma, y así pasan los periodos de sequía o de carencia. La complejidad de los gasterópodos ha sido ampliamente descrita por la ciencia. Es interesante recordar que tienen corazón, riñón, pulmones, estómago... y hasta ganglios cerebrales, lo que les sitúa en la franja de animales que experimentan sensaciones, como las cosquillas. De que tienen cosquillas y son muy curiosos, tengo todo un abundante anecdotario que sería prolijo detallar aquí. Lo que me interesa destacar es que, hasta seres tan apreciados por los gastrónomos pero tan despreciados ("¡es lento, como un caracol cojo!", se oye a veces) por el resto de los mortales, son también 'seres sentientes' ('sentient beings') y forman parte del mundo que compartimos con otras especies animales, incluso humanas.
Cuando pensamos en seres sentientes, la ciencia del Bienestar Animal no excluye a ningún animal; la sentiencia y el reconocimiento de su protección está en relación, la mayoría de las veces, con el rendimiento económico que de los animales se obtiene, pero el respeto por los animales y por sus intereses -lo que constituye el núcleo del Derecho Animal-, no tiene, de entrada, límites por el tamaño, la belleza, el uso que se les dé, o por la proximidad mayor o menor con nuestra vida cotidiana. Otra cuestión es cómo debería articularse hoy en día ese triple aspecto: el respeto social por los animales, las políticas públicas para hacerlo efectivo y la protección jurídica de los animales como seres sentientes, capaces de experimentar dolor y placer, miedo, y también cosquillas y curiosidad, como los caracoles.
Respecto a la protección jurídica de los animales como seres sentientes, reconocidos así por el art. 13 del TFUE, empieza a existir ya una buena literatura jurídica, que recomiendo leer (E. Alonso, M. Lachance, M. Wartenberg...). Pero quisiera referirme a alguna aplicación jurídica del término "sentient beings", que va abriéndose paso, de forma paulatina, pero cada vez con mayor fuerza en los textos legales.
Se trata de una importante noticia que quisiera destacar a este propósito, como es la reciente declaración de los animales como "sentient beings", realizada por Nueva Zelanda en una reforma de la ya existente ley de Bienestar Animal del año 1999, que ha sido aprobada por el Parlamento y sancionada el 9 de mayo de 2015.

Fuente, leer más:  http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/

No hay comentarios:

Publicar un comentario